Un nuevo comienzo
Eterna nace como un nuevo comienzo.
Andrés del Pedregal, después de toda una vida ligada al mundo del vino, decidió —junto a Paulina Campino— volver a lo esencial: crear un proyecto propio desde el origen, con sus propias manos.
En Villa Alegre, en el corazón del Maule, fueron construyendo este camino paso a paso: el campo, las viñas y una bodega dentro del mismo lugar, donde todo ocurre de manera cercana y cuidada.
La vendimia es manual. El proceso es consciente.
Y cada botella refleja exactamente eso: dedicación, origen y una forma de hacer las cosas con tiempo y cuidado.